YA NI LA CHINGAN…

YA NI LA CHINGAN…

Retomo las letras de Octavio Paz para definir el vocablo más utilizado por los mexicanos: La Chingada. Paz refiere “La idea de romper y de abrir reaparece en casi todas las expresiones. La voz está teñida de sexualidad, pero no es sinónima del acto sexual; se puede chingar a una mujer sin poseerla. Y cuando se alude al acto sexual, la violación o el engaño le prestan un matiz particular. El que chinga jamás lo hace con el consentimiento de la chingada. En suma, chingar es hacer violencia sobre otro. Es un verbo masculino, activo, cruel: pica, hiere, desgarra, mancha. Y provoca una amarga, resentida satisfacción en el que lo ejecuta.”

Y nuestro país es líder mundial en chingar mujeres, las estadísticas así lo demuestran las cifras en 2019, fueron asesinadas 1,006 mujeres, lo que dio un promedio de casi tres por día, asimismo, entre enero y mayo de 2020, asesinaron a mil 618 mujeres, cifra 5.4 por ciento superior a la del mismo lapso de 2019 víctimas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) de la Secretaría de Gobernación, todos ellos clasificados como feminicidios a razón de odio, la forma más extrema de violencia contra la mujer.

Esto no es nuevo, ¿Recuerdan ustedes a “Las muertas de Juárez”? Los asesinatos de mujeres registrados de 1993 a diciembre del 2008 en Ciudad Juárez, según el informe Homicidios de Mujeres en Ciudad Juárez, elaborado por la Procuraduría de Chihuahua, ascendían a 447 y la mayoría de estos eran atribuidos a la violencia doméstica asociada a la misoginia y la violencia de género, reconocida y documentada a detalle en la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra México.

¿Qué hace el Estado Mexicano para garantizarle seguridad a sus mujeres en un contexto de violencia y saña creciente? Nada. 18 estados del país tienen una “alerta de género” que no ha reducido en nada las agresiones, violaciones y feminicidios, al contrario, cada día aumentan sin que se vea que realmente hay voluntad política para revertir las cifras. Los esfuerzos por empoderar a la mujer han sido inocuos, ser mujer en México es un peligro solo por serlo. La violencia en todas sus expresiones las acompaña desde la infancia y en ocasiones es la que las lleva a la tumba.

Y para reafirmar lo anterior, De acuerdo con un comparativo entre los presupuestos de Egresos de la Federación (PEF) de 2019 y 2020, hubo una disminución de casi 2 mil millones de pesos en planes para la equidad de género, protección de derechos humanos y prevención de la discriminación, así como apoyo al empleo. El año pasado, para estos programas se destinaron 2 mil 707 millones 618 mil 900 pesos; sin embargo, en 2020 se les asignaron 835 millones 54 mil 400, 69% menos de apoyos para ese sector, con lo que se viene abajo la declaración.

Ante este escenario que padecen las mujeres en México, adverso, violento, con pocas posibilidades de equidad, seguridad y justicia, se hace necesario llamar fuertemente la atención de sociedad y gobierno. La toma de la Comisión Nacional de Derechos Humanos es una acción con una alta carga de simbolismo: un organismo autónomo que lejos de velar por la salvaguarda de los derechos constitucionales se ha vuelto un ente a modo de la 4T y de un ejecutivo indolente e insensible que sigue sin caer en cuenta de la gravedad del asunto: “Dialogo, sí, pero yo creo que es otro tipo de situación; hay una demanda justa, pero ya se convirtió en un asunto político, abrazado por el conservadurismo”, declaró hoy López Obrador. Juzgue usted el nivel de inconciencia del mandatario mexicano.

¿Diálogo, señor presidente ante una crisis de seguridad que está aplastando a nuestras mujeres? ¿Por qué mejor no se pone a trabajar en las reformas encaminadas a educar, reeducar, prevenir y concientizar con base a valores universales como la tolerancia, el respeto, la igualdad, equidad, para todos los seres humanos que aquí vivimos? Triste panorama enfrenta las féminas en México, lamentablemente en el peor momento padecen además, el peor gobierno, que ha demostrado que en este sexenio, difícilmente vamos a transitar a una sociedad más justa y armónica, sin garantías de que se deje de chingar a nuestras mujeres ante la mirada omisa e irresponsable de sociedad y gobierno.