SE BUSCA UN HOMBRE MALO

No me parece mal la idea del Presidente, de impulsar los programas sociales para combatir el delito, que con una Eficiencia y fuerza superior a la del gobierno, ha generado una sociedad con miedo.

Mucho, y muy justificado miedo.

Tampoco me molesta que el tabasqueño luzca sus dotes de predicador evangélico (que lo es).

Lo que no me gusta, es que confunda su popularidad, y sus dotes de religioso, como un poder para convencer a los hombres malos, de que regresen al camino del bien.

Parece olvidar, que a los hombres malos de las mafias del narcotráfico, los valores, el cielo y el infierno, les viene valiendo una chingada.

Sí ese camino de los programas sociales y los discursos moralinos le dan algo, no va a ser pronto, y probablemente nunca. Por lo menos, en ese tema de los hombres malos del crimen organizado.

Yo, como ciudadano ingenio, que no conoce casi nada de la lucha contra el crimen, le hago dos propuestas:

Una, que ponga a estudiar a las cabezas principales del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional, a que estudien a fondo al crimen organizado, para que conozcan a fondo su modo de operar, y que lo imiten. Y es que está visto que están más capacitados y tienen mejor organización que el gobierno.

Cópienlos, carajo.

La otra, es que busquen y organicen un ejército de hombres malos.

A los malos, se les combaten con malos, no con predicadores, que quieren llegar al corazón, de quienes no tienen corazón, y al poder de las cabecitas blancas para cinvencer a los hijos y nietos, que nunca, o casi nunca, ven.

Que mala suerte, que ya no tengamos a un Javier García Paniagua, a un Gutiérrez Barrios.

O simplemente un malo, por aquello de que para que la cuña apriete…

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