RENUNCIA ENCABRONADA

A mediados de su sexenio, el Presidente Echeverría, destituyó a Hugo Borman Margáin Gleason, un genio de las finanzas, como Secretario de Hacienda, y nombró al abogado José López Portillo, en su lugar.

Nadie podía creerlo, no por el despido de Hugo B. Margáin, debido a que el jefe se molestaba mucho, porque andaba muy movidito para la sucesión, sino porque el nuevo Secretario no sabía absolutamente nada, del tema de la hacienda pública.

Cuando los medios se volcaron en el tema, señalando la inexperiencia de López Portillo, el Presidente Echeverría contestó:

Sí, ya sé que no tiene experiencia para ese cargo, pero, de todos modos, las finanzas públicas se manejan desde Los Pinos.

Fin de la historia.

Carlos Urzúa exsecretario de Hacienda

Registro esta anécdota, porque tiene sus similitudes, si releemos el texto de la renuncia de Carlos Urzúa.

El renunciante dice que no está de acuerdo con las estrategias económicas, que se manejan, no en Los Pinos, pero sí en Palacio.

Dice también, que le mandaron recomendados del equipo cercano de AMLO, que, de hacienda pública, no entienden ni madres.

Uno esperaba del amigo del Presidente, una renuncia tersa y tranquila, pero fue un despido encabronado, con denuncias y un texto que es claramente un reclamo.

Entonces, volvemos a los setentas, en que el Presidente manejaba la Secretaria de Hacienda, a su antojo.

Más de lo mismo.

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