QUE ESTE INTENTO, ¡YA SEA EL BUENO!

Este lunes inicia un nuevo intento por reordenar, regular y rearticular el transporte público, sin duda, uno de los grandes pendientes de los últimos 20 años.

En la zona metropolitana de Guadalajara se registran 12 millones de viajes, de los cuales 4.4 millones son a través del transporte público.

El transporte público en la metrópoli opera con aproximadamente 270 rutas y más de cinco mil unidades, en promedio al año, se registran 50 muertes donde participa el transporte público.

En el gobierno de Alberto Cárdenas Jiménez y Francisco Ramírez Acuña, no se avanzó en este tema, poco se hizo para dotar a la ZMG de un transporte público eficiente.

En la administración de Emilio González Márquez, el plan del Macrobús fue rehén de campañas políticas, lo que afectó su proyecto de ampliación de rutas, terminando al final en la congeladora.

La gran apuesta y prioridad de la administración de Aristóteles Sandoval Díaz fue la movilidad y la reingeniería del transporte público.

Si bien, en el gobierno de Aristóteles se concretó la Línea 3 del tren ligero, esta obra aún no entra en funcionamiento, salió carísima pues de 17 mil millones de pesos como se presupuestó llegará al final a más de 30 mil millones de pesos, sin olvidar que podríamos llevarnos algunas sorpresas cuando funcione, pues tiene observaciones por el diseño. Ante el hartazgo de la gente por las obras de la Línea 3, la restructuración del transporte quedo solo en promesa, la apuesta con las rutas troncales fracasó.

Ahora el reto de las autoridades debe ir encaminado por dos vías:

-Controlar al llamado «pulpo camionero» a quien se le acusa de impedir el avance y la modernización del transporte.

-Transparentar quiénes son los concesionarios del transporte público, ya que siempre se ha señalado la participación de gobernantes en el negocio.

Y vaya negocio, que genera ingresos diarios por más de 30 millones de pesos…

Autoridades van y autoridades vienen, los subsidios siguen y la mala calidad del transporte persiste.

Las certificaciones que se dieron para que las rutas cobrarán una tarifa más elevada, dependía más de tecnología que de seguridad, actualmente las rutas que circulan por la ciudad tienen artilugios tecnológicos inservibles y nula seguridad.

¿Y recuerda usted las promesas de las rutas llamadas de «lujo»? Con aire acondicionado, televisión, ¿y la que no se permitían personas paradas? De esas promesas de rutas, ¡nomas el recuerdo queda!

Es urgente contar con un servicio de transporte que no se convierta en un dolor de cabeza para los usuarios, que no pierdan hasta dos horas trasladándose de sus casas al trabajo o a la escuela, y por qué no soñar, como en las ciudades del primer mundo, con horarios estimados cuando llegue a cada una de las paradas. 

Viene un nuevo intento para mejorar el transporte público, esperemos sea ya el bueno, porque la Zona Metropolitana de Guadalajara merece un transporte de calidad.

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