LOS VERDADEROS PECES GORDOS NO SE TOCAN.

Cuando vi la posibilidad de que enjuiciaran a un funcionario estatal, de la anterior administración el último que hubiera imaginado, sería Miguel Castro Reynoso.

Si imagino una fila, adelante de él, estarían verdaderos peces gordos, que a la vista de todos, han cometido irregulariades, ante las que se quedan como juegos de niños, las que supuestamente cometieron Miguel Castro y otros dos secretarios del área de desarrollo social.

Siempre les digo a mis amigos: no defiendas a ningún político, siempre te van a quedar mal.

Miguel Castro no es mi amigo, pero yo sí lo soy, y estoy a punto de romper esa regla.

En mi larga trayectoria de contacto y observador de las administraciones federales, estatales y municipales, he conocido cientos de políticos. Pocos como Miguel.

Nuna he recibido ningún favor de él, así que no lo hago por compromiso, y además voy a referirme a hechos concretos, que por sí solos lo defienden.

En Tlaquepaque ganó dos elecciones para Presidente Municipal antes de que hubiera reelección.

En su municipio, me consta, hay una buena impresión de él, y si quisiera, probablemente ganaría de nuevo.

Cuando salió de la Presidencia, por segunda vez, lo relevó una administracion p
anista, que decidió acabar con su imagen, acusándolo de deshonesto, porque faltaban dos viejas computadoras, y una máquina de escribir, en desuso, pero ni siquiera eso pudieron comprobarle.

Hoy está prácticamente preso, con una acusación tan chafa, que huele a revancha política.

Creo que si es para hacer justicia a la pasada administración, adelante del ex alcalde, están cartas muy jugadas.
Paco Ayón, Cruces, Salvador González sólo por mencionar a algunos.

Creo que no hubo puntería para castigar a los de atrás y los juzgadores se van a quedar con las ganas.

Hay algo muy importante: a Miguel no se le acusa de ratero.

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