LO QUE MUEVE EL 9

Datos oficiales muestran que 7 de cada 10 mujeres mexicanas padecen algún tipo de violencia de género, por el simple hecho de ser mujeres, pudiendo ser física, verbal, económica, sexual, teniendo al feminicidio como la violencia última que padecen las féminas, generalmente, a manos de hombres, esto es, por crímenes de odio, derivados de la misoginia, de la creencia de que la mujer es un objeto subordinado, y viene precedida por: violación, violencia psicológica, violencia física, violencia doméstica, mutilación, desfiguración, privación de libertad, incomunicación o tortura.

No es equiparable a los homicidios, es absurdo minimizar los feminicidios diciendo que matan más hombres, a diferencia de los homicidios, el feminicidio es perpetrado por un hombre, pareja sentimental regularmente. Misma sospecha se tiene en las mujeres que han desaparecido en nuestro país, que ronda una escandalosa cifra de más de 3 mil que salieron de sus casas y no han vuelto a ser vistas de nuevo.

Datos de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe) 2018 reflejan que las mujeres se sienten más inseguras que los hombres tanto en lugares públicos como en privados: cajero automático en vía pública (87.4%), transporte público (74.2%), calle (72.9%), carretera (69.5%), mercado (65.5%), parques (62.1%), automóvil (48.9%), escuela (39.2%), trabajo (36.2%) y casa (26.7%). Asimismo, la violencia que ejercen parejas, esposos, exnovios o exesposos contra las mujeres en México es “severa y muy severa” en 64.0% de los casos.

No han sido suficientes las acciones positivas ni las alertas de género emitidas en ¡18 estados del país! Lo que nos demuestra la poca importancia que los gobiernos toman a este lacerante mal que impacta a toda la sociedad. A nuestros políticos hay que exigirles que se pongan a trabajar para revertir esta penosa realidad que viven y encausar esos esfuerzos en reeducar a la sociedad, tarea difícil pero impostergable.

El 9 de mayo ha movido muchas conciencias y otro tanto de inconciencias; ha dejado ver una parte de la sociedad ignorante, retrograda y poco solidaria. No se trata de que avisen, pidan permiso o les justifiquen una falta, se trata de que sintamos su ausencia sin la certeza de que volverán.

No es válido por ninguna vía menoscabar un movimiento que solo busca respeto y seguridad para nuestras mujeres, que puedan salir tranquilas a la calle con la certeza de que regresarán a salvo y sin sobresaltos de acoso o agresión verbal o sexual en su trayecto a sus centros de estudio, de trabajo o lugares de recreación. Espero que después del 9, la sociedad entre en razón del daño que nos está causando la violencia en todas sus manifestaciones y seamos capaces de actuar en consecuencia a sabiendas de que los gobiernos seguirán omisos e indolentes ante esta lacerante realidad.

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