LAS LECCIONES DE UNA TRAGEDIA

La explosión en Tlahuelilpan, Hidalgo donde más de 80 personas perdieron la vida, medio centenar están reportadas con lesiones graves y 65 desaparecidas, la convierte en la mayor tragedia en México por robo de gasolina.

No coincido con aquellos que dicen que los fallecidos merecían morir por robar gasolina, creo que, en algunos casos llegaron al lugar varias personas tras la fuga del combustible convocados por familiares y amigos, incluso por redes sociales y no quisieron perderse la oportunidad ante la escasez del producto, otros llegaron por necesidad, unos más por curiosidad y también estaban ahí los que han hecho del robo de gasolina su manera de ganarse la vida.

Las imágenes y videos captados antes, durante y después de la tragedia, nos deben llevar a la reflexión para que esto no vuelva a suceder, evitar una tragedia igual es una tarea de todos, ciudadanos y autoridades.

En esta tragedia encontramos varias fallas:  

Fallan las personas que no respetan a la autoridad. A pesar de las recomendaciones, de los pocos elementos de seguridad que se encontraban en el lugar, lejos de hacer caso, algunos que iban hacia la fuga agredieron verbalmente a los uniformados

Fallan las autoridades, que no mostraron habilidad para responder desde el primer momento que se reportó la fuga. La ignorancia en puestos claves, también forma parte de la corrupción.

Fallamos como sociedad. Ya que hemos contribuido a ver con naturalidad la corrupción y la impunidad. Indignan las imágenes de las personas que como si estuvieran en un día de fiesta se llevaban la gasolina en el primer recipiente que encontraron, ¿Cuántas personas contribuyeron a esta tragedia al comprar gasolina robada?  Sin embargo, no solo es la gasolina, como sociedad nos falta mucho para estar a la altura y exigir un buen gobierno. En días pasado vimos cómo tras un accidente de una unidad cargada de ganado, las personas no solo se robaron los animales, algunas, empezaron a destazar ahí a los animales muertos o malheridos. 

Como sociedad podríamos cambiar las cosas con pasos sencillos, al dejar de comprar artículos robados como celulares, autopartes, bicicletas, computadoras, joyas, relojes; no dar “mordidas” cuando cometemos una infracción y pagar nuestros impuestos, son algunas de las acciones que provocarían un cambio en nuestra sociedad.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *