LA REFORMA OBRADORISTA EN EDUCACIÓN

El Sistema Educativo no puede esperar mucho para este nuevo sexenio, los cambios constitucionales en materia educativa vaticinan más de lo mismo, es decir un nuevo periodo de experimentación en la educación, aunque se recupere un gran porcentaje de la anterior Reforma Educativa peñista, pero carente de una visión de Estado.

Cumplir con el compromiso para la cancelación de lo que denominaron “mal llamada Reforma Educativa”, quizá la única de las Reformas Estructurales que se atreverán a cambiar “de fondo” o cuando menos a modificar para decir que cambió sin repercusiones en la estabilidad del propio Estado Mexicano.

Entre los cambios destaca la eliminación de la Evaluación del Desempeño, la que estaba vinculada con la permanencia, el concepto que causó gran controversia y que nunca se profundizó para determinar si fuese punitivo o no, porque no es la evaluación en sí la que determina la permanencia en el empleo del docente, quizá los instrumentos dentro de los procesos de evaluación no fueron lo suficientemente precisos para valorar el desempeño de un docente, pero en ningún caso los alumnos deberían de padecer las deficiencias de un profesor.

Además, se presume la creación de un nuevo derecho para los docentes, el derecho a la capacitación y actualización profesional, sin embargo, ya existía como obligación en el artículo 123 constitucional para la autoridad educativa, además desde que existe la Dirección de Actualización y Superación Profesional dentro de la Secretaría de Educación Publica, es responsabilidad de la autoridad la capacitación del magisterio.

Con la Nueva Reforma se eliminan dos Instituciones y sus organismos, uno la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente y su ley, otro el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y su ley, éste último por cierto no nace en la Reforma peñista, sino más atrás, pero a partir de 2013 se le dio autonomía y personalidad jurídica para la investigación y el diseño de los instrumentos de evaluación en la educación y no sólo de los docentes. Pero, aunque se eliminan estos organismos y sus leyes, se crean otros con mismas facultades, es decir sólo cambiaron de nombre.

La Reforma deja un vacío en tanto se crean las leyes reglamentarias, para ello la SEP emite unos “lineamientos que regulan el transitorio segundo de la Reforma Educativa” un lineamiento que sustituye a una ley, en el que deja muy ambiguo los procesos de asignación de plazas para ingreso principalmente donde sí se otorgarán plazas bases a partir de seis meses, la integración de las listas de aspirantes y plazas a asignar quedan en total discreción entre la autoridad y el sindicato.

A ésta Reforma como a la pasada les faltó un ejercicio de proyección presupuestal y asignar un porcentaje del PIB para la inversión e implementación de la nueva política educativa, lo que nos hace anticipar los resultados, será una Reforma llena de buenos deseos en papel pero lejos de garantizar hoy la oferta educativa desde el nivel inicial hasta educación superior, la infraestructura educativa, los materiales educativos y plantillas de personal completo, con lo que no se dificulta anticipar los resultados de este nuevo cambio sexenal intentará maquillar la crisis crónica del Sistema Educativo nacional.

No basta con simular la participación de los maestros para una Reforma Educativa, se requiere el análisis a profundidad del estado que guarda la educación como diagnostico, un proyecto viable y la inversión del PIB de cuando menos el 8% real y el incremento progresivo hasta el 12%, de lo contrario sólo será un nuevo experimento que no tendrá mejoras sustanciales para la educación y desarrollo del país.

@FlavioMendoza_

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