"LA POLÍTICA NO ES PARA EL QUE LE GUSTA, SINO PARA EL QUE LE ENTIENDE"

Esta frase, que hizo famosa el político priista, Félix Flores Gómez, le queda como anillo al dedo, a Carlos Lomelí Bolaños, novato aspirante a gobernar a los jaliscienses, sin el proceso primario de la comprensión del complejo tema de la política.

Me tocó tratar al doctor Lomelí, desde hace unos siete u ocho años, y me causó muy buena impresión, pese a que yo traía en la memoria, la acusación que le hiciera la PGR, por tráfico de metanfetaminas, en su hospital del sur de la ciudad, que libró sospechosamente rápido.

Nos confió a un amigo y a mí, que su proyecto era ser presidente municipal de Zapopan, por el PRI.

Sin embargo, el tricolor no sucumbió a la cartera del empresario.

Hay pocos empresarios tan buenos para hacer negocios en el gobierno.

Recuerdo que, en el gobierno de Emilio González Márquez, ganó seis años seguidos el concurso para abastecer al Seguro Popular, con 750 millones anuales.

Y es cuando uno se pregunta qué hace un hombre tan próspero, tan exitoso, en el fango de la política.

Yo también me pregunto por qué buscó Lomelí un cargo público, vía partidos, cuando hubiera sido más viable, vía organismos empresariales, por donde han llegado muchos.

Lomelí no entendió que la política no era lo suyo, ni cuando se lanzó como candidato a diputado federal, por un distrito de Zapopan, con todos los recursos posibles, para diputado federal. Y con el PRI de picada, fue rebasado y derrotado por una joven llamada Valeria, por la que nadie apostaba.

Luego vino lo de López Obrador y la inyección de mucho, pero mucho, dinero a la campaña de López Obrador, y la fácil victoria de Enrique Alfaro, cuya relación fue terrible, tanto que tuvo que venir el Presidente a, Guadalajara, para organizar un espurio abrazo de Acatempan, entre dos personajes que nunca serán amigos. Ni aliados, siquiera.

Tienes razón, amigo Félix Flores Gómez.

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