Ahora un trauma más al México violento: Un asesino serial

Ahora un trauma más al México violento: Un asesino serial

Su detención no fue consecuencia de una investigación policial, sino que fue descubierto por un amigo que encontró a su esposa de 34 años desmembrada sobre la mesa del criminal.

«Lo único que quiero es decir la verdad, lo hecho pues ya está, ni modo, ahí está el esposo, él vio. Uno no sabe las consecuencias que pueden suceder», confesó en su primera audiencia el septuagenario, conocido solo por sus nombres de pila, Andrés Filemón.

Las únicas imágenes conocidas del asesino confeso muestran a un hombre anciano y robusto de baja estatura, que camina vacilante con zapatos flexibles. Va esposado de muñecas y tobillos, vestido con pantalón negro y camisa estampada color café.

El esposo de su última víctima, Bruno Ángel Portillo, dijo al salir de los tribunales el 20 de mayo que Andrés se aprovechó de su confianza.

«Iba a nuestras fiestas, tengo vídeos, tengo imágenes, y en ningún momento tuvo ninguna relación sentimental con Reyna (González Amador)», dijo el hombre que descubrió al criminal.

El último crimen

Todo comenzó al mediodía del 14 de mayo, cuando la mujer acudió al domicilio del criminal.

Según la primera confesión, después de permanecer una hora dentro de la propiedad, ella le dijo que no quería tener ningún tipo de relación con él, ante lo cual el hombre tomó un cuchillo y se lo clavó en el pecho, después de lo cual la despedazó y metió los restos en bolsas de plástico. Había sido destazador en un rastro del Estado de México.

Al anochecer de aquel día, el esposo de la víctima comenzó a buscarla y la encontró desmembrada en la casa de su vecino.

La Fiscalía del Estado de México reportó el hallazgo de «restos humanos en una mesa del inmueble y huesos enterrados en una de las habitaciones» del domicilio donde el hombre vivió los últimos 40 años.

Los investigadores encontraron identificaciones personales, ropa, calzado, bolsas de mujer, productos de maquillaje, libretas con nombres de posibles víctimas, varios teléfonos móviles y un secador de cabello.

Un buen vecino

«Fue un hombre muy respetado para nosotros. No se supo nada antes de que hiciera algo, o que secuestrara o matara, nada. Era un hombre tranquilo y por eso nos sorprende», dijo Francisca, una vecina del asesino, al corresponsal del periódico Milenio.

El homicida incluso llegó a ser presidente del Consejo de Participación Ciudadana de la colonia Lomas de San Miguel, donde su discurso participativo era apreciado.

«En cuestión de seguridad nos decía que cualquier cosa que necesitáramos acudiéramos con él y que podía llamar a la Policía», contó Francisca.

Otra vecina confirmó asombrada que Andrés Filemón «era muy cordial con las mujeres», a quienes «nunca faltó el respeto. Era educado».

Los hombres tenían otra opinión del viejo fortachón, que solía estar borracho.
«Molestaba con la mirada a las mujeres jóvenes y bonitas, las miraba con morbo», dijeron algunos a la prensa.

Feminicidios al alza

Crónicas de los tribunales describen las características predominantes de las víctimas de Andrés Filemón, según surge de los primeros interrogatorios.

«Mujeres de unos 30 años, cabello largo, caderas pronunciadas, piel morena y, en su mayoría, trabajadoras de bares» son los rasgos comunes de quienes murieron en manos del último asesino serial encontrado en México.

Marzo de 2021 fue el mes más letal para las mujeres mexicanas, cuando la cifra de feminicidios, es decir, homicidios de mujeres ligados a violencia de género, marcaron un nuevo récord de 362 casos en un mes, según cifras oficiales. El 98 por ciento de las denuncias de violencia contra mujeres permanece en la impunidad.

Con Andrés Filemón, México vuelve a ser noticia como un territorio donde el machismo y el patriarcado se imponen con sangre.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *