A LA MEMORIA DE UN POLÍTICO TRES VECES HONESTO

Conocí a Juan José Bañuelos Guardado, en un concurso de oratoria.
Fogoso, claro un la dicción y en las ideas, pronto se convirtió en un elemento indispensable en eventos de gobierno y de partido, pues era un tribuno excepcional al grado de que Jesús Reyes Heroles, uno de los políticos más brillantes de la segunda mitad del Siglo XX, lo escuchó, y pidió a los mandamases de gobierno y priistas, que lo cuidaran.

Tuvo una carrera exitosa, pues aparte de cargos en el gobierno, fue diputado y Presidente Municipal de Zapopan.
Conocí su casa, a fines de los 70s, si mal no recuerdo.

Murió, hace un año, luego de renunciar al cargo de Contralor General del Estado.

Cuando visité su casa por primera vez, en un desarrollo habitacional popular, creo que se llama Unidad República a espaldas de la Basílica de Zapopan, me impresionó que vivía en una modesta casa de dos recámaras, que pagaba en mensualidades al banco, muy diferente a las casas de los políticos que yo conocía.

Después de adquirir esa casita, tuvo varios cargos, donde muchos han hecho fortuna, como el de Presidente. Municipal de Zapopan.

Unos 35 años después, mi amigo Gabriel Ibarra me pidió que hiciera entrevistas a políticos experimentados, por no decir viejos.

Pregunté dónde vivía Juan José, y me dijeron que donde siempre.

Extrañado, me dirigí a su domicilio. Era la misma casa, y tan austera, que tenía como muebles de la sala, unos viejos equipales. Me confesó que estaba comprando la casita de junto, también de dos recámaras, porque lo visitaban sus nietos, y no cabían.

Me vino la imagen de una decena de exalcaldes de Zapopan viviendo en lujosos cotos privados, o grandes residencias, en exclusivos desarrollos residenciales (menos uno, que se llamaba Darío y había sido interino).

Escribo esto, como un reconocimiento, sin reservas, a un político limpio, y como decía Ruiz Cortínez: honesto, honesto, honesto.

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