¿A dónde irán los casi 2 millones de dólares que Japón dona para apoyar a los migrantes en México?

La Organización Internacional para las Migraciones anunció que tendrá un papel central en la gestión de la donación que el Gobierno de Japón hizo a México para atender la crítica situación de las personas en tránsito por este país.

Japón aportará 1.800.000 dólares para atender la crisis migratoria en México, según fue anunciado en una conferencia conjunta entre Yasushi Takase, embajador de Japón en México, y Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores de México. Christopher Gascón, representante de la Organización internacional para las Migraciones (OIM) también estuvo presente.

    «Esta contribución estará destinada principalmente para mejorar la capacidad de los albergues y otras instalaciones especializadas en atención a personas migrantes. Japón tiene como pilar importante de su política de cooperación internacional la filosofía de la seguridad humana que pone énfasis en la protección y capacitación de cada individuo», sostuvo el embajador nipón, en la sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores de Ciudad de México.

Sin embargo, el aporte económico no se hará de manera directa entre los Gobiernos, sino mediado por la OIM, encargada del «diagnóstico que permita realizar una selección objetiva de las instalaciones existentes que serán fortalecidas», según afirmó Gascón en conferencia.

El defensor Wilner Metelus, presidente del Comité Ciudadano en Defensa de los Naturalizados y Afromexicanos, al ser consultado por Sputnik, cuestionó ese papel gestor que asumió la OIM y reclamó por «un comité ciudadano con representantes académicos y sociedad civil para gestionar este fondo».

Críticas a la OIM

Metelus indicó que se necesita información más clara de parte de la OIM acerca de qué significa «fortalecer las instalaciones existentes», ya que este organismo internacional ya recibe fondos de los Gobiernos de Estados Unidos y Canadá, que no se han traducido en mejoras en las condiciones de estancia de migrantes y refugiados en la frontera sur mexicana.

Sin embargo, señaló Metelus, sí han colaborado en financiar la «repatriación voluntaria» de personas que lo solicitan, como fue el caso de 600 haitianos que fueron repatriados hacia Brasil en agosto de 2017, país donde habían vivido previamente a llegar a México y del que tenían documentos.

«Allí hubo apoyo de la OIM para colaborar con una política de deportación de migrantes y mucho más desde que el Gobierno mexicano ha pactado con Estados Unidos», sostuvo la fuente.

El procedimiento usual con los solicitantes de asilo o refugio que llegan a Tapachula, donde se encuentra la principal oficina de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) indica que por defecto son luego derivados a un tiempo indeterminado de reclusión en la estación migratoria Siglo XXI, junto a otras personas que están esperando su deportación, presas sin haber cometido delito, ya que entrar sin papeles a México se clasifica como una falta administrativa.

Ninguna de las estaciones migratorias que existen en México ha tenido mantenimiento edilicio o de sus recursos, a pesar del papel exponencial que pasaron a jugar en el explícito plan de contención del movimiento migratorio del continente en el sur de México, que se desplegó con la Guardia Nacional militarizada a mitad de 2019.

«La Organización Internacional para las Migraciones ha recibido mucho dinero de distintas fuentes, también de la Unión Europea, tras la firma del Pacto Mundial para una migración segura, regular y ordenada (por las Naciones Unidas, en 2016) mientras las condiciones en que está viviendo la gente en las estaciones migratorias y los albergues en el sur de México son una vergüenza», concluyó Metelus.

Con información de Eliana Gilet. Sputnik

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